domingo, 2 de noviembre de 2014

El efecto pigmalión 

Rosenthal y Jacobsson 1980

Ten cuidado con lo que piensas de alguien pues con ello puedes definir y encasillar a esa persona hasta hacerle un daño casi irreparable. Las expectativas de los padres hacia sus hijos, de los profesores hacia sus alumnos, los mandos con sus subordinados e incluso entre los dos miembros de una pareja, tienden a cumplirse, para bien o para mal. En 1980 Rosenthal y Jacobson descubrieron ésto, también conocido como "El efecto pigmalión".
Aplicado al aula, hablamos de Efecto Pigmalión cuando las espectativas que un profesor tiene de un determinado grupo influye en éste hasta el punto de condicionarlo.

En una escuela de enseñanza general básica se dividió dos grupos de alumnos en "alumnos con alto coeficiente intelectual" y "alumnos de coeficiente intelectual normal". Esta diferencia entre los alumnos era completamente ficticia y solo existía en la mente del profesor que daba clase en ambos grupos. Ocho meses mas tarde se hizo un test de CI a los alumnos de ambos grupos. El grupo experimental (los que se habían calificado como "niños de alto rendimiento académico") habían mejorado su CI en cuatro puntos más que los niños del otro grupo.

El efecto pigmalión se aplica igualmente en adolescentes o adultos, incluso cuando no se trata de objetivos de aprendizaje intelectual. Se puede dar también en el desarollo de diferentes destrezas o incluso en el ámbito profesional. En el caso de las destrezas, por ejemplo, en un campamento de niños de 14 años, con el objetivo de empezar a nadar; a una mitad de los profesores se les había dicho que en sus grupos se encontraban los alumnos más capacitados físicamente y efectivamente, al final del cursillo, estos jóvenes sabían nadar mejor y más rapido que los demás. En el ámbito profesional, si un empleado recibe la continua aceptación de su jefe, es muy posible que aquél exhiba un alto desempeño en sus funciones y por tanto su rendimiento sea más alto, a la vez que efectivo, aumentando la autoestima. Si por el contrario, sus capacidades son siempre cuestionadas por parte del superior, la actitud indiferente y desmotivación por parte del subordinado vaya aumentando, lo que incuestionablemente conllevará una disminución de la cantidad y calidad de su trabajo, disminuyendo la autoestima.

El efecto Pigmaliónse observa incluso en trabajos con animales. Rosenthal estudió la influencia de las expectativas sobre el comportamiento de las ratas. En un seminario de doce estudiantes contó la historia siguiente: se asignaron cinco ratas a cada estudiante con la finalidad de entrenarlas para aumentar su sentido de la orientación en un laberinto. Bajo las instrucciones del estudiante, las ratas deberían parender a correr en el pasillo oscuro de un laberinto en forma de T. A seis estudiantes se les dijo que sus ratas procedían de una raza mas inteligente con un sentido de la orientación más desarrollado mientras que a los otros seis se les dijo que sus ratas eran normales o ignorantes. En la realidad no existía diferencia alguna entre los animales, sin embargo, al final del experimento los resultados fueron de lo más variados. Las ratas consideradas más inteligentes mejoraron sus resultados día a día, además, los estudiantes desarrollaron afecto por sus animales. Esto no ocurrió con las ratas consideradas "normales".

Los profesores generamos epectativas sobre nuestros alumnos proveninetes de expedientes académicos, información que nos aporten sus compañeros o de nuestra propia experiencia en el aula.  También intervienen otros factores como los aspectos de la personalidad, identidad social del alumno, estatus económico o atractivo físico. Sin embargo, no olvidemos que los profesores podemos ejercer un efecto positivo en los alumnos, transmitiendoles que se espera un buen rendimiento de ellos y dandoles oportunidades en el proceso de enseñanda/aprendizaje, ó, un efecto muy negativo al hacerles saber que se espera muy poco de ellos. Debemos intentar minimizar estos efectos centrandonos en enseñar el contenido a la clase como un todo.

Evitar el efecto pigmalión es difícil porque está casi sujeto a nuestra naturaleza humana. Sin embargo debemos ser conscientes que nuestras expectativas hacia los demás pueden influir gravemente en ellos. Sobre todo en los primeros años de vida en que somos fácilmente influenciables y dependemos del cariño de nuestros padres y la aceptación social. Intentemos ser positivos con los demás y adoptar una actitud de aceptación y comprensión hacia ellos y especialmente hacia nuestros alumnos porque de nosotros depende sacar de ellos el máximo rendimiento posible y educarles hoy para que sean mejores que nosotros mismos mañana.

Por último os recomiendo ver este video realizado por Jon Dornaletetxe, Rafael Naveiro y María Moraner. Explica de forma visual el Efecto Pigmalión de una manera, en mi opinión, muy acertada.

4 comentarios:

  1. Muy interesante!! Te animo a que sigas con el blog y espero mucha gente te apoye y así el efecto pigmalión haga mella en tí y te motives a hacer muchas y muy buenas entradas como ésta.
    Saludos!!

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  2. Nunca somos conscientes de la increíble influencia que podemos llegar a tener en nuestro entorno, como educadores en particular y como personas en general.

    PD: En la película "el hombre bicentenario" hay un homenaje a Galatea.

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  3. Muy interesante como un educador o profesor puede influir en su alumno. Tendremos que tener lo en cuenta para futuras clases. Muy buena entrada, sigue así belén , un abrazo.

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